Despertar de la Estrella del Alma
Egipto - febrero de 2025
La Estrella del Alma
Como seres multidimensionales, es fácil perdernos entre las diversas dimensiones o áreas del SER.
Más allá de la realidad aparente, existe un mundo invisible, lleno de misterios que nos invitan a ir más allá. Siento que somos llamados a encontrar nuestra esencia, nuestro origen y a redescubrir la simplicidad.
En el camino del autoconocimiento, Egipto surge como un punto esencial. Allí, todavía hoy, encontramos edificios, templos, pirámides y otras estructuras que fueron parte de las antiguas escuelas del SER, desde los pueblos que vinieron de las estrellas hasta los guardianes de este planeta.
Y son precisamente esos guardianes quienes empezaron a observar las estrellas en busca de respuestas, notando cómo ciertos eventos astrológicos coincidían con movimientos en la Tierra. Así, podemos decir que nació la Astrología: una ciencia vasta, llena de misterios y variantes, que nos ofrece algo precioso: un mapa del cielo en el momento y lugar de nuestro nacimiento.
Ese mapa revela el potencial contenido en cada persona en el instante de su nacimiento. Pero… ¿y si dentro de la propia astrología existiera otro cálculo capaz de revelarnos más sobre la dimensión de nuestra alma? Existe: se llama carta dracónica — un mapa natal del alma, de la estrella divina que descendió a la Tierra.
Al cruzar estos dos mapas (natal y dracónico), podemos contemplar áreas de la vida en las que el alma desea algo, pero las circunstancias nos conducen por otros caminos. Permite reconocer lo que pertenece a nuestra esencia y lo que estamos aprendiendo en esta vida.
A veces, los mapas de una persona son muy diferentes entre sí; otras veces, sorprendentemente semejantes. Siempre que ocurre el reset del año dracónico (cuando el Nodo Norte entra en Aries y el Nodo Sur en Libra) se abre en la Tierra un portal para recalibrar la misión del alma.
¿Qué significa este reset?
El concepto de “reset dracónico” proviene de la astrología dracónica, basada en los Nodos Lunares. Cada vez que el Nodo Norte entra en Aries, se inicia un nuevo ciclo kármico. Aries, símbolo del inicio, la individualidad, el coraje y la acción, representa un portal hacia mayor autonomía, identidad personal y liderazgo, impulsándonos a actos pioneros y, a veces, impulsivos.
En el mapa dracónico, este punto refleja la misión del alma, trayendo una calibración para el crecimiento personal, la valentía, la independencia y la transformación, despertando el propósito interno.
Este reset ocurre aproximadamente cada 18 años. El último ciclo tuvo lugar entre el 17 de julio de 2023 y el 11 de enero de 2025.
Despertar la Estrella del Alma
Tras este ciclo, surge la oportunidad de despertar la Estrella del Alma, con la intención de abrir los códigos del ADN, integrar los códigos presentes en este centro energético y alinear el SER con la esencia.
¿Qué es la Estrella del Alma?
Es un chakra sutil, ubicado sobre la cabeza, conectado con la glándula timo (alto corazón). Funciona como un verdadero portal del alma, conectando nuestra esencia espiritual con la experiencia terrenal. Revela el propósito más profundo de cada encarnación, orientando la jornada de autoconocimiento, activando talentos innatos e inspirando elecciones que alinean la vida con la esencia más pura del ser.
¿Cómo hicimos este despertar?
El programa del viaje fue concebido para visitar lugares que evocan recuerdos profundos del SER.
Nuestro recorrido comenzó en el templo de Luxor, donde tuvimos una visita guiada inesperada a un espacio usado por cristianos primitivos. Seguimos hacia el templo de Dendera, presentándonos a Nut y Hathor, la madre de todos los dioses y guardiana de la luz. Allí, empezamos a abrir una cámara de espejos en forma de cubo, donde cada movimiento y cada ser reflejaba el ciclo infinito de la existencia.
Regresamos a El Cairo, y desde el Seraphium experimentamos conexiones inusuales con líneas de tiempo y espacios distintos. Algunos recordaron momentos de pérdida o dolor; otros activaron potencialidades internas. La activación final ocurrió en Kefrén, con la visita de Isis y de un grupo de Magdalenas, abriendo un portal crístico y recordando lo que fue olvidado, preparando el camino para una misión futura: traer de vuelta a las Marias perdidas en el desierto.
Sé que cualquier descripción solo captura fragmentos de la experiencia; el verdadero sentido reside en cada momento vivido íntimamente por el grupo.
Desde todos los aspectos de nuestro ser, la Estrella del Alma invita a la rendición personal, permitiendo abrazar la misión de vida.
Para mí, esa misión es experimentar la vida con curiosidad de niños, liberándose de lo que pesa y drena, y regresando a la esencia.
Es simple… pero, por alguna razón, parece que nos gusta complicarlo.









